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Crisis en la gestión de crisis

Crisis y problema son cosas distintas. La crisis demanda soluciones más complejas e conocimiento multidisciplinar.

 

Paralización general de los servicios de seguridad pública, enfermedades endémicas fatales, desastres ambientales, guerras, refugiados, fundamentalismos e extremismos de toda orden, recesión en la economía, conflictos políticos, entre otros.

 

El mundo está en crisis y la verdad es que no estamos preparados para lidiar con ella. Prevención, evaluación de riesgos, estructuras y procedimientos centrados en la gestión de crisis e instrumentos de gobierno corporativo son aún tratados como “novedades”, buena parte de las empresas nacionales y, principalmente, en las instituciones públicas.

 

Estamos habituados a lidiar con problemas, sin embargo, crisis y problema son cosas distintas. Las crisis demandan soluciones más complejas, conocimiento y tratamiento multidisciplinar y multisectorial, involucran actores externos a la organización, generan disrupción de las operaciones regulares e impactos negativos a la imagen a largo plazo.

 

La gestión de una crisis demanda métodos, estructuras, estrategias, personas y procedimientos centrados en la reducción de perjuicios en los momentos que esto ocurre. Las áreas críticas exigen instrumentos preventivos tales como gabinetes de crisis, equipo preparado y planos de gestión y comunicación.

 

De manera distinta a lo que sucedió con el personaje bíblico Noé, quien consiguió salvar a los animales del diluvio recibiendo “informaciones privilegiadas” de Dios; los gestores de crisis, en general, son “cogidos por sorpresa”, y, comúnmente, tienen pocas informaciones sobre los hechos y sus repercusiones.

 

Muchas organizaciones están acostumbradas a lidiar riesgos inherentes a estas operaciones, pero no saben lidiar con los riesgos residuales y los “eventos de terceros”, subestiman riesgos y amenazas, lo que finalmente resulta en un agravamiento de los impactos y con ello dañando la imagen.

 

En casos de crisis, el gobierno o la empresa debe transmitir los siguientes mensajes: estar preparados para afrontar, controlar la situación y sobretodo, estar decididos a buscar un resultado rápido para la comunidad afectada.

Por ello, es esencial realizar una prevención con evaluación periódica y observar los niveles de riesgos, procesos adecuados de abastecimiento y principalmente, de comunicación.

 

En nuestro escenario actual, la crisis deja de ser algo excepcional y, de esta manera, la sorpresa y falta de preparación no es más justificable.  

 

Texto extraido de la revista Gazeta. Pueden encontrar el original aqui: https://goo.gl/7V2plv

 

 

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